La vuelta de La Catalina, entre ovación de pie y críticas por "tibia"

Por: Leonel García

Cinco Sentidos

31/01/2019 13:55

La vuelta de La Catalina, entre ovación de pie y críticas por "tibia"
Captura YouTube

La murga que marcó un mojón en el Carnaval siempre se hizo notar. Y su vuelta al Concurso Oficial no fue la excepción. Twitter ardió.

Finalmente, el miércoles 30 se dio el esperado regreso de Agarrate Catalina al Concurso Oficial del Carnaval. Era la vuelta más aguardada. El Teatro de Verano estuvo colmado, con entradas agotadas desde mucho antes, como solo ocurre con un título de gran convocatoria. Y el público terminó aplaudiendo de pie, como suele pasar con la murga de los hermanos Cardozo, ausente de la competencia desde 2012.

“Era candidata desde antes de empezar el concurso y lo es más ahora”, dijo a ECOS Diego Castro, periodista especializado en Carnaval de Canal 12. “Estuvo notable en todos los rubros: texto, canto, maquillaje”, resumió Cristian Panzardo, de Calle Febrero, por 94.7 FM, quien ha colaborado asiduamente con este portal en este tema. Marcelo Fernández, de Pasión de Carnaval por VTV, resumió el espectáculo en una palabra: "Formidable".

Sin embargo, si algún carnavalero por esas cosas el miércoles de noche se ausentaba del Teatro de Verano y veía los comentarios en Twitter, se llevaría la impresión de que la Catalina había decepcionado a sus seguidores. Muchos de los tuiteros la tildaron de “tibia” y cuestionaban su discurso en un año electoral. "Ni de izquierda ni de derecha, me cago en esta brecha", cantaba la murga en un pasaje. Su cuplé de las clases sociales incluye un duro cuestionamiento a la grieta que eso genera.

Y eso para muchos seguidores resultó inaceptable.

Es sabida la afinidad de la mayoría de las agrupaciones carnavaleras con el Frente Amplio ¿Pero podía llegarse al extremo de pedirle más, podría decirse, “oficialismo” a una murga? ¿No era que una murga podía ser crítica? Es bien cierto también que la Catalina estuvo muy cerca de José Mujica, a quien incluso le hicieron un tema para la campaña de 2009. Pero también es cierto que esta agrupación, nacida en 2001 en el movimiento de Murga Jóven, cuatro veces ganadora del Carnaval (2005, 2006, 2008 y 2011), nunca tuvo en la crítica política partidaria pura y dura su fuerte.

“Le critican una supuesta 'tibieza', y la Catalina siempre fue una murga tibia en ese tema. Nunca fue una murga muy política, más allá de su apoyo al Pepe. Los dos primeros años que participó en el carnaval mayor (2003 y 2004) fue con gobiernos colorados y tampoco le dieron mucho palo. ¿Cómo le vas a pedir entonces crítica política a una murga que no lo hace?”, se pregunta Castro.

Para Marcelo Fernández, más allá de la obvias simpatías políticas de la murga, se destaca su postura "en favor de la tolerancia y romper una lógica binaria". Nadie reniega de nada, agrega. "Solo se resisten a que las etiquetas separen a la gente".

Agarrate Catalina nunca fue Araca la Cana ni la Reina de La Teja.

Agarrate Catalina, sobre todo a partir de la recordada imitación de Martín Cardozo de José Mujica en 2005 (su primer premio), fue la puerta de entrada al Carnaval de muchos jóvenes que hasta ese momento eran totalmente ajenos a la fiesta.

Agarrate Catalina también dividió las aguas. “Existe también un sentimiento anti-Catalina en mucha gente”, señaló por su parte Panzardo. Eso es algo muy común en grupos de gran convocatoria. El fenómeno más parecido en el Carnaval actual, en eso de repartir amores y odios, está en parodistas los Zíngaros, aunque en este último caso juega más la fuerte personalidad de su director, Ariel “Pinocho” Sosa.

"Cuando surge un fenómeno como la Catalina, creando fanáticos a su favor, también crea fanáticos en contra", resume Marcelo Fernández, apelando a la Ley del Artillero.

Ese sentimiento dual ha hecho que mucha gente que rechaza al Frente Amplio le exija crítica a las actuaciones del gobierno y que muchos votantes de la coalición de izquierda le pidan un discurso más combativo, más característico de las murgas de La Teja, a las que aluden antes del final.

Esto último no resulta suficiente. “Su homenaje a las murgas de La Teja, las de la resistencia, es la introducción a la despedida. Se sabe que esas eran las murgas de izquierda. Pero ironizan con muchas cosas, no son una murga que critique mucho. Ironizan con (el intendente de Soriano, Agustín) Bascou, con las clases sociales, le dan palo a los capitalistas y al proletariado. Ironizan con la idea de hacer un salpicón para la murga. No, no hay mucha crítica”, indica Panzardo.

Para Castro, la Catalina está cantando mejor que nunca, lo que siempre se le consideró un debe. “Puede tener algo de demagogia, no hay murga que zafe de eso. Pero es candidata por lejos”, añadió. Paradójicamente, apunta este especialista, su crítica a la grieta no hace más que tornarla más visible.
Twitter se llenó de usuarios criticando la “tibieza” de la Catalina y de otros usuarios mofándose de estos indignados. En el medio, algunos elogiaban la actuación del conjunto de los Cardozo.

Lejos están de decir que… está bueno ponerlo arriba de la mesa si la lucha de clases es una causa perdida o no. Están bregando por la tolerancia y romper con esa lógica binaria. No creo que renieguen de su postura, pero se resisten a que las etiquetas separen a la gente.

No en balde, el espectáculo de la Catalina de este año se llama “Defensores de causas perdidas”. Para la murga, la lucha de clases es una de esas causas perdidas. "Lo hacen realmente bien. Ya desde donde pararte es complicado, ¿lo hacés desde la burguesía o el proletariado? ¿Si sos empresario porque tenés un carro de chorizos o sos proletario con un sueldo bárbaro?", dice Fernández.

De última, resume el comentarista de Carnaval de VTV, se trata de mantener la coherencia. "Si pedís tolerancia, no podés hacer catecismo de arriba de un tablado".