Agó Páez: "reaccioné llamando al pueblo, que es la gente que me apoya"

Por: Leonel García
Publicado: 4/01/2018 17:51
Agó Páez: "reaccioné llamando al pueblo, que es la gente que me apoya"
Facebook Agó Páez Vilaró
Agó Páez Vilaró.

Luego de su denuncia de que la querían desalojar de Casapueblo, a ella y a sus mandalas, la artista plástica está al firme.

“De aquí no me sacó nadie”, ríe Agó Páez. Hace menos de un mes festejó su cumpleaños 63 y en poco más de un mes se cumple el cuarto aniversario del fallecimiento de su padre, el artista plástico Carlos Páez Vilaró. No es un verano más para ella: en noviembre denunció que la tercera esposa y viuda de su padre, Annette Deussen, le dijo que debía abandonar Casapueblo y dejar de exponer ahí su propia obra.

Actualmente, dice, el tema está en manos de los abogados y el juez. La feria judicial lo mantiene en un stand by. Por ahora, Agó se dice sostenida por “el pueblo”.

El episodio, que ella mismo hizo público, que ventiló una agria disputa familiar, que asegura que tenía antecedentes en el tiempo posterior a la muerte de sus padres, que atribuye a los celos e incluso motivó una movida en las redes a través de change.org (que ya lleva 4.616 firmas pidiendo que no la desalojen), le dejó al menos un saldo positivo a esta artista plástica, reconocida sobre todo por sus mandalas.

“Me di cuenta que soy súper querida. Me di cuenta que desde hace cuatro años venía guardando cosas, que me callaba junto a mi hermana menor (Mercedes Páez Vilaró, Beba)… como que ya había sido la tercera vez que nos quisieron arrancar mis cosas de lugar. Dije de reaccionar llamando al pueblo, que es la gente que me apoya. Me hicieron sentir quien soy: la hija de Páez Vilaró. Él siempre me decía: ‘la prensa nos apoya, la prensa es nuestra amiga, cualquier cosa que te pase recurrí a la prensa’. Y le hice caso”, le cuenta Agó a ECOS.

El espacio de Agó Páez tiene una superficie de dos metros por tres. “Es como la isla de un shopping. ¿Qué puede interferir en Casapueblo, que tiene 5.000 metros cuadrados y que lo visitan 2.000 personas por día?”. Casapueblo, dice, es de todos los herederos del artista, aunque Deussen (madre de los tres menores de los seis hijos de Páez Vilaró) tiene el usufructo.

Agó, que expone ahí desde hace 45 años, de alguna manera se muestra como la heredera artística de su padre, cuya obra es conocida en todo el mundo. Y asegura que eso y el vínculo que había generado con él, es lo que alimentó las envidias. A su hermano Carlos Páez, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, también le llegaron varios dardos suyos.

“La viuda es una alemana que vino a Uruguay sin saber nada de arte, pintura, ni nada. Fue la tercera esposa de mi padre, no la tercera mujer; mujeres tuvo 25 mil. Y nunca pudo soportarnos, por celos. Es que con mi hermana, siempre estuvimos muy unidas a mi padre. Y con mi hermano, lamentablemente, me di cuenta que en realidad también tuvo celos de mí. Yo expongo desde los 16 años ahí, él fue testigo de la motivación que mi padre me transfirió, lo que me ayudó, ¿y no te sale a defender? ¿Qué le pasa a este chico?”.

Casapueblo, construida por el propio Carlos Páez Vilaró, está ubicada en Punta Ballena. Comenzó a levantarse en 1960 y demoró más de tres décadas en finalizarse. Para Agó, es su casa. “Y es una locura que te quieran echar de tu propia casa”.

De todo lo que pasó, insiste, rescata el sentirse querida por “el pueblo, el mismo que quería a papá”. Según cuenta, toda la gente del Barrio Sur le dijo de traer banderas, pancartas y tamboriles para expresarse en su defensa. “A este extremo todavía no llegaron”. Claro que semejante exposición de una interna familiar no generó unanimidades ni simpatías en todo el mundo; a Agó eso no le interesa. “Como dice Mirta Legrand, no le puedo gustar a todo el mundo, pero soy feliz con que la inmensa mayoría que me sigue. Mi hermana y yo vamos a seguir llevando la bandera de mi padre”.