"Mudbound", primera película de Netflix que podría pelear en los Oscar

Publicado: 25/11/2017 08:10
"Mudbound", primera película de Netflix que podría pelear en los Oscar
Ronsel Jackson (Jason Mitchell) y Jamie McAllan (Greth Hedlund) vuelven de Europa a vivir en este barrial.

Dos familias vecinas batallan por igual para sobrevivir en el Mississippi rural de los 40. Pero un elemento las distingue: el color de piel.

Por Jorge Sarasola

“Fui a la guerra a pelear por mi país y volví para encontrar que no ha un cambiado ni un poco”, enuncia el sargento afroamericano Ronsel Jackson (Jason Mitchell) al regreso de una guerra que lo vio liberar a Europa de los Nazis. Su regimiento de tanques compuesto íntegramente por afro-americanos era agasajado en cada ciudad europea que visitaba. Pero las leyes segregacionistas de Jim Crow en su propio país lo obligan a usar la puerta de servicio del almacén para no enardecer el racismo latente desde la Guerra Civil.

El elemento más impactante de "Mudbound" es la lobreguez de su cinematografía. El delta del Mississippi se ve inundado por lluvias torrenciales de proporciones bíblicas. La mugre penetra a cada personaje: los niños juegan en lodazales, los adultos trabajan en el barro, la ducha es un lujo inexistente. La implacable cinematografía de Rachel Morrison sumerge al espectador en estos barrizales.
En una escena de enorme exquisitez, Hap lee con gran dificultad una carta al resto de su familia. “¿Sabes leer?” le pregunta un personaje blanco

En este rincón sureño de los Estados Unidos dos familias combaten contra el clima por cosechar algodón: los McAllan, blancos que han caído de escalafón social; y los Jackson, afro-americanos orgullosos de trabajar su propio pedazo de tierra. Sin embargo, los Jackson dependen de los McAllan y deben asistirlos cuando ellos desean. Es cierto que no es esclavitud – estamos en los ’40 – pero tampoco es libertad.

El principal logro de la joven directora afro-americana, Dee Rees, es crear una historia sin protagonista. Los seis personajes principales son forjados con gran delicadeza y una meticulosa atención al detalle. El espectador podrá empatizar con Hap (Rob Morgan), el patriarca de los Jackson, un hombre que a pesar de su deterioro físico, nunca olvida el privilegio de trabajar su propia tierra cuando sus antepasados laboraban encadenados.

En una escena de enorme exquisitez, Hap lee con gran dificultad una carta al resto de su familia. ¿Sabes leer?, le pregunta un personaje blanco asombrado. “Mi hijo me ha enseñado hace poco”, es la respuesta de este padre de familia que, aunque siempre capitula ante el abuso de los blancos, obliga a sus hijos a soñar con un futuro distinto. Su mujer, Florence (Mary Blige), personifica la resiliencia de la madre que incondicionalmente pone las necesidades de su familia por delante de las suyas. Cuando su hijo le regala una barra de chocolate ella es reticente a aceptar el lujo: “No puedo, los niños la disfrutarán mas.”

Mientras se respira una cierta paz en la modesta casa de los Jackson, las tensiones en la familia McAllan están siempre al borde del estallido. Henry (Jason Clark) ha arrastrado a su padre, Pappy (Jonathan Banks) y esposa Laura (Carey Mulligan) a un contexto rural donde se sienten por debajo de su estatus social. Pappy – quienes muchos reconocerán como Mike en Breaking Bad – representa el racismo más vil y desalmado de la película, y es detestado por Laura, una mujer de gran inteligencia y sensibilidad.

La complicidad entre las esposas – Laura y Florence – ofrece un escape de las relaciones raciales a través de la solidaridad femenina. Henry no se comporta igual que su padre, pero tampoco cuestiona el racismo que lo beneficia. Un detalle lo dice todo: la contraseña de su caja fuerte es la fecha de una batalla donde las tropas de la Confederación vencieron a los anti-esclavistas del norte.

Cada familia había visto a un hijo partir a la guerra. Ronsel Jackson y Jamie McAllan (Greth Hedlund) vuelven de Europa a vivir en este barrial. Este McAllan es un borracho empedernido que sufre de estrés post-traumático. Interpretado por Hedlund de forma extraordinaria, el magnetismo irradiado por Jamie acapara la atención inquebrantable tanto de los espectadores como de los demás personajes.

En uno de sus tantos viajes al pueblo por alcohol, le ofrece un viaje a Ronsel ante las incendiarias miradas de los supremacistas blancos. Un afro-americano y un blanco, un Jackson y un McAllan, desarrollan un bosquejo de amistad que ofrece un pequeño respiro en la decrepitud sureña.
Para que Mudbound sea una de las películas del año deberá saltar dos barreras que la fantástica Beasts of no Nation no pudo

Algunos criticarán la extravagante decisión directoral de utilizar seis voces narrativas en el film. Es cierto que de a ratos es difícil definir quien está hablando y que, a diferencia de la literatura, los tiempos del cine no permiten el desarrollo de cada voz. Pero esta decisión tampoco es aleatoria: la película está basada en una novela de título homónimo escrita por Hillary Jordan en 2008 que utiliza esta misma multiplicidad narrativa. Es a través de esta técnica que Dee Rees nos permite transcender un diálogo subyugado al racismo imperante en la época, y compartir el flujo de pensamiento de los personajes en sus momentos de mayor intimidad.

Para que "Mudbound" sea una de las películas del año deberá saltar dos barreras que la fantástica "Beasts of no Nation" (2015) no pudo: el descrédito de la Academia hacia cineastas de color y hacia las plataformas de streaming. Luego del recordado #OscarsSoWhite, "Moonlight" superó esa primera barrera en 2016.

En un 2017 que vio la exacerbación de las tensiones raciales en el sur de los Estados Unidos, "Mudbound" merece ser un contendiente a los Oscar tanto por razones estéticas como por un imperativo social. La nostalgia por la Guerra Civil solo puede engendrar tragedias.

*Mudbound fue presentada en el Sundance Film Festival y los derechos de distribución fueron adquiridos por Netflix. La película fue estrenada el 17 de noviembre en dicha plataforma de varios países.