Ney Matogrosso: la vida lejos de un padre militar radical

Publicado: 30/04/2017 07:57
Ney Matogrosso: la vida lejos de un padre militar radical

El músico brasileño vuelve al Auditorio Nacional del Sodre. Será el próximo domingo 7 de mayo, en el marco de la gira “Atento aos sinais”.

Alejandra Volpi

Con treinta discos publicados logró hacer historia en la música de Brasil gracias a un estilo sumamente provocador. De hecho, Matogrosso a sus 76 años sigue vistiendo con escandalosos atuendos, que van desde unas botas bucaneras de cuero plateadas hasta ajustados trajes de lentejuelas. Máscaras, sombreros, antifaces, todo entra en su estética, así como también el juego con su propia piel y magnetismo innato.

Hablamos de alguien que se alistó en la Fuerza Aérea de su país para trasladarse a Río de Janeiro, fue hippie y durante muchos años experimentó en el teatro independiente. El origen de sus “disfraces” está en la intención de no perder el anonimato que lo asaltó cuando tenía treinta años y decidió dedicarse a la música.

Cualquiera arriesgaría que adoptó el apellido Matogrosso para hacer referencia a su estado natal, Mato Grosso del Sur. Sin embargo, es el apellido de su abuela materna y como con su padre no le fue tan bien, encontró de esa forma el camino para cortar amarras. “Mi padre era un militar radical y me trataba como si yo fuera un esclavo o un soldado suyo. A las seis de la mañana me despertaba quitándome la frazada incluso en invierno y no podía aceptar un trato así”, explica a ECOS.

Sin apoyo familiar –ni económico ni afectivo- a los 17 años se fue de su casa, para vivir como artesano, y aunque hubo días en los que tuvo más o menos dinero, asegura que consiguió ser feliz al margen de una sociedad que siempre le pareció “hipócrita y prejuiciosa”.

Desde niño supo que sería cantante pero el teatro lo atrapó durante más de una década. En general le tocaba encarnar personajes que también tenían que cantar y bailar y la gente le preguntaba: “Ney, ¿no vas a hacer nada de tu vida?”. Y él les respondía: “Estoy viviendo, estoy haciendo cosas que me dan placer. Para estas personas hacer algo era tener un empleo y para mí eso no significaba nada. Yo soy artista desde que nací, tengo ese espíritu, soy diferente a los demás”.

Matogrosso no compone porque considera que no es su don. Lo intentó un par de veces, pero siempre termina escogiendo dentro de lo mejor del repertorio de su tierra, teniendo como criterio que todas las canciones tengan algo en común, independientemente de si sus autores son consagrados o emergentes.

En “Atento aos sinais”, incluye títulos de sus favoritos, como Arnaldo Antunes, Lenine, Chico Buarque y Paulinho Moska, pero también hay sitio para Vítor Ramil, María Gadú y Criolo.

Compró un área importante de la mata atlántica y la transformó en una reserva particular del patrimonio natural, por eso gran parte de su tiempo lo dedica a trabajar en la soltura de pájaros y animales. “Amo la naturaleza y a los animales, siempre quise tener un contacto muy estrecho y profundo con la naturaleza. No sé vivir sin ella”, explica.

Básicamente lo que hacen allí es rescatar animales, que luego se recuperan en su predio durante unos 40 días y luego son liberados en sus hábitats naturales.

Surgido como un artista en plena dictadura militar y habiendo escapado de su padre, también militar radical, creó un personaje enmascarado para poder preservar su identidad en las calles. En aquel momento ni siquiera quería representar una figura humana, ni masculina ni femenina y se imaginaba a sí mismo más próximo a un insecto.

En el concierto que ofreció en el mismo lugar en Montevideo en 2014 un joven se acercó para besarlo en la boca y otro, más sutil, le tomó la mano. El público debe ir al Auditorio del Sodre, el 7 de mayo a las 20 horas, preparado para las más diversas reacciones sobre y bajo el escenario.

“Si estoy en los escenarios todavía es porque puedo”, dice a sus 76 años. “No practico ninguna religión formal pero creo en cosas que la mayoría tal vez no piensa. Yo creo que hay vida en otros planetas, no puede existir solamente en este borda de la Vía Láctea y si éste es el origen de la creación es porque la creación está muy mal”, (se ríe).